
Washington, que tomó la decisión de congelar la Cuenta Reto del Milenio a Bolivia, ha hecho evidente que las tradicionales diferencias políticas entre el Ejecutivo estadounidense y algunos gobiernos latinoamericanos influyen bastante poco en las decisiones empresariales de las compañías privadas.
El presidente indígena Evo Morales, ante la iniciativa de EEUU, ha contado con el apoyo de los empresarios estadounidenses que han optado por crear el consorcio Hanover Bolivia para la construcción de una planta gasificadora en el país que preside. El proyecto de los inversores estadounidenses aún no es definitivo, ya que debe superar la propuesta competidora de los inversores argentinos y bolivianos Catler Uniservice.
Por su parte, los empresarios bolivianos que tradicionalmente han criticado al dirigente Morales, se han posicionado a favor del Ejecutivo de Evo frente a la decisión de EEUU de congelar la cuenta. Desde luego, la nueva acción del Gobierno estadounidense supone una brecha mayor en las diferencias entre los dos países.
El presidente de la Cámara Nacional de Comercio, Guillermo Morales, aseguró que ese congelamiento afectaría a los programas para combatir la pobreza, salud, educación y vivienda entre otros, por lo que pidió una mejora en las relaciones diplomáticas entre ambos gobiernos para poder llegar a una solución. La petición fue realizada al poco tiempo de que la ministra de Planificación del Desarrollo, Graciela Toro, informara de que EEUU había decidido congelar indefinidamente el acceso de Bolivia a 657 millones de dólares (unos 423 millones de euros) de la Cuenta Reto del Milenio.
La minista adelantó las posibles causas de la decisión del Ejecutivo estadounidense afirmando que la iniciativa había tenido que ver con temas como la nueva Constitución Política boliviana, el trato a la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid, por sus siglas en inglés) y al embajador Philip Goldberg.
Este "mare mágnum" supone un problema más en la carrera del indígena Evo Morales ya que la oposición boliviana lanzó el martes un campaña para promover un cambio en las reglas del referendo revocatorio del mandatos convocado para agosto.