
Tucuman - Argentina, 28 de agosto.- El tucumano expresó sus últimas palabras antes del dictamen en el juicio por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura militar. Llorando, se declaró inocente y acusó al fiscal. Luego expuso Luciano Benjamín Menéndez.
El Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Tucumán resolverá hoy, desde las 15, el juicio contra los ex represores Antonio Bussi y Luciano Benjamín Menéndez, por la desaparición de Guillermo Vargas Aignasse. Los acusados llegaron a la sala de audiencias en medio de un fuerte operativo policial.
Bussi, quien polemizó con el fiscal que pidió reclusión perpetua en su contra, adelantó que guardaba sus "fuerzas" para exponer ante los jueces.
"Estamos cerrando el último capítulo de la historia tucumana de la década del 70", dijo y consideró que el fallo "cualquiera sea su sentido", signará "un antes y un después de la historia política tucumana".
En cuanto al fiscal, le adjudicó "falsas incriminaciones, sin fundamento jurídico alguno", y un "pretendido vedettismo publicitario". Mencionó que "los delitos más atroces" que le imputan son "producto de una venganza largamente maquinada, incompatible con su papel de fiscal".
El ex militar recordó a los votantes tucumanos que lo pedían en su cargo y añadió: "El coraje se demuestra combatiendo y no como insulta usted a mí y a mis hijos en defensa de las causas injustas. Siempre nos hemos batido en minoría".
Bussi se pronunció contra los que llamó "bandas de delincuentes subversivos terroristas, que mantenían fuerte presencia en el monte y en ciudades". También calificó a "bandas reforzadas por la presencia encubierta de Montoneros que a partir de 1976 pasó a la lucha abierta y de superficie".
Se refirió al "fusilamiento de la familia del capitán Viola a pocos metros del actual domicilio del Fiscal" como "una carta de presenciación de sus hostilidades contra la población y las instituciones, como lo hiciera Montoneros con el secuestro y asesinato de Aramburu".
Respecto al caso por el que se lo juzga, expresó que “ la orden impartida y cumplida de carácter insoslayable fue la liberación del detenido” y que "su detención debía durar sólo unos días", de modo que "la medida no tenía en su letra ni en su espíritu la mortificación o eliminación del arrestado”.
Dijo que no había habido signos de tortura alguno en la cárcel de Villa Urquiza y que tampoco la esposa de Vargas Aignasse realizó denuncia alguna al respecto”, expresó Bussi, quien debió pedir la asistencia de un respirador artificial. “El presente juicio no puede ser tratado fuera del contexto de la guerra contra la subversión y bajo el estado de sitio”, se defendió.
"Guerrilla marxista"
Luciano Benjamín Menéndez habló ante el Tribunal, y se refirió a "una guerra que estalló brutal y repentinamente en nuestro país", y a que "sin tener arte ni parte, simplemente por estar contra el comunismo internacional", la Argentina recibió "el asalto de los asesinos marxistas".
Comparó la guerrilla terrorista en Colombia con la que había en ese entonces en la Argentina y la llamó "la más total de todas las guerras: la revolucionaria". Dijo que no pretendían arrancar territorios, sino que "la subversión apuntaba al alma del pueblo para someterlo a un régimen sanguinario y brutal".
Añadió: "El propósito de la subversión era asaltar el poder para convertirnos en satélite de Rusia y, en lo interno, no nos permitirían pensar". Manifestó que los "terroristas hoy se apropiaron de la legalidad y pretenden ser ajustados a la ley y a la Constitución", y entonces se debió pedir silencio en la sala.
Fuente: NA