Consumo de licores adulterados provoca ceguera y muerte

    La experta de inocuidad alimentaria de la Intendencia Municipal, Rossio Pérez, aseguró ayer que el consumo de bebidas alcohólicas adulteradas quema las retinas oculares, produciendo ceguera temporal o definitiva y, en casos extremos, provoca la muerte.

Una de las preocupaciones de la población en este tema de la salud, son los problemas a los que puedan estar sujetas aquellas personas que consumen bebidas adulteradas o de fabricación casera, los cuales no cuentan con un registro sanitario o fechas de vencimiento, lo que convierte a estos licores en altamente peligrosos.

“Los datos que nosotros tenemos es que estas bebidas alcohólicas son fabricadas con metanol y alcohol destilado de la madera, por lo que generan la pérdida momentánea de la vista, de acuerdo con el grado de consumo, y, en otros casos, hasta puede ocasionar la pérdida definitiva de la vista. En casos extremos de la ingesta de estas bebidas porque quema la retina”, explicó la encargada de Inocuidad Alimentaria de la Intendencia.

De la misma manera, por el grado alcohólico que tiene, este consumo daña órganos internos, como el hígado, y el funcionamiento de todo el organismo, por lo que una persona que resulta ser bebedor consuetudinario no siempre tiende a fallecer de manera rápida, porque consumen bebidas con diferente grado alcohólico en relación al metanol.

En contrapartida, cuando se ingiere grandes cantidades de metanol, una persona puede morir hasta en una hora.

METANOL

El metanol es líquido incoloro y muy tóxico, obtenido por destilación de la madera a baja temperatura o mediante la reacción de monóxido de carbono y el hidrógeno, que se emplea para desnaturalizar el alcohol etílico y como aditivo de combustibles líquidos.

Los síntomas pueden incluir problemas en los pulmones y vías respiratorias, dificultad respiratoria, paro respiratorio, ceguera, completa o parcial, a veces descrita como “ceguera de la nieve”, visión borrosa, dilatación (ensanchamiento) de las pupilas, corazón y vasos sanguíneos, presión arterial baja.

En el sistema nervioso, se registra un comportamiento agitado, coma, confusión, dificultad para caminar, mareo, dolor de cabeza, crisis epiléptica, uñas y labios azulados.

Entre el estómago y los intestinos se provoca dolor abdominal (fuerte), diarrea, problemas con la función hepática, incluso ictericia (piel amarilla) y sangrado y finalmente náuseas, pancreatitis (náuseas, vómito, y dolor abdominal) y vómitos, a veces con sangre.

El Diario.


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