Franclin Gutiérrez, entre filas de visitas y varias llamadas

Familiares y amigos realizan largas colas para darle su apoyo en la cárcel. Los internos de la penal de San Pedro lo estiman porque él es muy atento con ellos.

Una llamada telefónica interrumpe la conversación del máximo dirigente de la Asociación Departamental de Productores de Coca (Adepcoca), Franclin Gutiérrez, con su hermano. Cerca de ellos, siete personas lo esperan en una mesa y otras cuatro en otra parte del pequeño patio. Es domingo de visita en el penal de San Pedro de La Paz.

El dirigente está recluido en el sector de Chonchocorito. Su cuarto está ubicado en la terraza del tercer piso de la edificación. “Él duerme en un colchón de paja, porque eso es lo que te da Régimen Penitenciario”, cuenta un reo.

Al ver el trato de Gutiérrez con los otros reos se nota cierto afecto y agrado, sus compañeros muestran su aprecio, según pudo constatar ayer Página Siete.

El reloj de la sección Chonchocorito marca las 10:00 y un grupo de personas colocan sobre la improvisada mesa dos botellas de refresco, galletas y un paquete envuelto con bolsa blanca. Los mujeres y hombres conversan entre ellos, sueltan una carcajada y uno de ellos indica: “hay que esperar nomás, está hablando con su hermano mayor”.

En los parlantes de la cárcel, una voz masculina repite con insistencia “llamada para Franclin Gutiérrez”, pero él está concentrado en la charla con su hermano. De pronto, un reo se le acerca, le toca la espalda y le susurra algo al oído. Gutiérrez se levanta y corre a la planta baja.

“Así siempre lo llaman por teléfono y el señor Franclin corre a contestar. Las llamadas para él deben ser cada hora más o menos”, comenta un reo. “Desde que llegó las visitas también son así, en el día deben visitarle entre 15 y 20 personas”, relata otro interno que da vueltas por el pequeño patio.

Chonchorito es una de las secciones del penal, y en uno de sus laterales siempre se llena los domingo. La entrada a este lugar se realiza por un pasillo estrecho en el que sólo una persona cabe y que los reos tratan de mantener limpio para dar una buena impresión a los visitantes en este lugar de gradas angostas.

Luego de 15 minutos, el hermano de Gutiérrez se levanta de la mesa ubicada al fondo del patio y se despide dando la mano a las siete personas de la mesa a los cuatro de otra mesa.

Cuando el líder cocalero de los Yungas regresa, se excusa de dar declaraciones a la prensa, dice que por ahora prefiere evitar problemas o sanciones internas. “Yo preferiría que converse con mi abogada para que le dé toda información, por favor”, dice respetuosamente.

Gutiérrez es acusado de ser el autor intelectual de la muerte del teniente de Policía Daynor Sandoval durante una “emboscada” a grupos de erradicación de la hoja de coca excedentaria e ilegal en la localidad de La Asunta, en el norte de La Paz. Desde el 28 de agosto se encuentra con detención preventiva en el penal de San Pedro.

En las puertas del recinto, otras tres personas hacen fila para visitar a Gutiérrez. Una de ellas lleva una bolsa. El efectivo policial les dice: “tiene que esperar porque esta con otras visitas, salen ellos y ustedes van a poder entrar”.

Liderazgo entre rejas

    Candidato El líder cocalero alcanzó notoriedad en los medios de comunicación el mes pasado, luego de indicar que en las próximas elecciones sería candidato a las presidenciales.
    Sencillo Gutiérrez se comporta y viste de manera sencilla. Ayer recibía a sus visitas con una chompa color verde, un jean azul y unos zapatos negros.
    En un colchón El cuarto del máximo dirigente de Adepcoca está ubicado en la terraza del tercer piso de la edificación, “él duerme en un colchón de paja, porque eso es lo que te da el Régimen Penitenciario”, contó un reo.
    Trato El trato que él da a sus compañeros en la cárcel agrada a los internos y ellos le retribuyen con la misma actitud.
Página Siete


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