Ley 351 obliga a 160 ONG alinearse con planes oficiales

El director de Diakonía en Bolivia, Jorge Velásquez, refirió las condiciones adversas de trabajo existentes en el país.Donde la Ley 351, de Otorgación de Personalidades Jurídicas a las ONG, fundaciones y entidades sin fines de lucro, obliga a alinearse a programas y planes gubernamentales.

Esta situación quedó patente, tras la presentación de Paola Solíz, funcionaria del Ministerio de Planificación del Desarrollo, quien dijo en la presentación del nuevo sistema de registro, que las ONG deben presentarse para la aprobación de sus programas y proyectos de desarrollo y de esa manera, “conocer cuál es el aporte de las ONG al Plan Nacional de Desarrollo”.

FONDOS

Velásquez advirtió que la lucha por acceder a fondos de la cooperación internacional, para las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) en Bolivia, es cada vez más dura, no solo por las prioridades establecidas en la agenda de la Unión Europea (UE), sino también porque la Ley 351 burocratizó el trabajo de las entidades sin fines de lucro y las alejó de los sujetos de derechos.

Durante el seminario “Retos para crear un marco legal, tributario y laboral apropiado para las organizaciones sin fines de lucro en Bolivia”, Velásquez señaló que la organización cumplió 50 años y cuando evaluó lo que se avecina a futuro en el país concluyó que “ojalá nuestra organización se cierre, más allá que nosotros nos vayamos a quedar sin trabajo”.

ADVERSIDAD

“Pero si nuestro mandato es aportar en la eliminación de la pobreza, a que se consolide la democracia (…) no puedo ser egoísta y por mantener mi trabajo que sigan los niveles de pobreza (…). Es un reto que habrá que analizarlo con algunas ONG nacionales, para acceder a este tipo de exigencias, en realidad de insostenibilidad. Este panorama genera una serie de consecuencias (…) nos lleva a una competencia muy dura con otras ONG internacionales, que trabajan con los mismos temas pero que disponen de fondos de la Unión Europea”, manifestó.

REGISTRO VIGENTE

Velásquez dijo también que Diakonía no solo tiene que competir con eternos aliados por esos fondos, mostrando los resultados de su gestión, sino porque una ONG a nivel nacional tenga su registro vigente, porque si no lo tiene no califica para trabajar en alianzas con la sociedad civil.

Detalló que la competencia de Bolivia por los fondos de la cooperación es con otros siete países y a nivel global con cuatro continentes.

SOBRE-REGULACIÓN

En criterio de Velásquez, la situación actual obliga a las ONG a ajustar sus costos de funcionamiento y ser más eficientes; es decir, con la menor cantidad de recursos tratar de hacer más.

“Lo paradójico es que ahora hay más una tarea de burocracia que llamamos movilización de recursos, por cuenta de fondos, y perdemos contacto con la gente”, citó.

Una ONG internacional al ser respetuosa de las leyes nacionales –dijo Velásquez- debe regirse al marco normativo vigente, lo que implica ser supervisada por entidades como el Servicio de Impuestos Nacionales (SIN), el Viceministerio de Inversión Pública y Financiamiento Externo (Vipfe), entre otros. Sin embargo, dijo que en algunos casos se presentan excesos y una sobre-regulación que relentiza las alianzas estratégicas.


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