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El Apthapi es una tradición traída del campo a la ciudad

25 de Julio de 2009, 04:31

La Paz - Bolivia.- La costumbre de compartir alimentos entre los miembros de una comunidad, amigos o familiares se conoce entre los aymaras como apthapi y es una herencia de los pueblos nativos del occidente boliviano.


Esta palabra proviene del vocablo apthapiña, que significa “recoger de la cosecha”.


UNE A LA FAMILIA


El apthapi tiene el objetivo de compartir, unir a la familia y también permite a las comunidades reconciliarse con aquellas que se encuentran distanciadas por discusiones o problemas.


En el campo, los comunarios entregan parte de sus cosechas y de su producción ganadera, entre los alimentos es posible degustar jawas phusphu (habas cocidas); kanka (carne asada), chuño phuthi, chuño cocido; qhatit ch’uqi (especie de papa) ; o jallpa wayk’a (ají amarillo molido con trozos de las colas verdes de la cebolla).


En la merienda no faltan mut’i o mote desgranado; millk’itika thixi, queso frito criollo; puquta phuthi, plátano cocido y k’awna, huevo duro o frito.


COSTUMBRES Y RITUALES


Los comestibles son expuestos en hijilla, un aguayo tendido en el piso que sirve para presentar ante todos la comida recolectada.


“Sobre unos aguayos tendidos al piso, comunarios del altiplano boliviano colocan papa, choclo, pescado, charque y queso —cada uno lo que puede, lo que produce— y todos comparten a partes iguales. A esta costumbre se designa con la palabra aymara apthapi”, sostuvo David Mendoza, sociólogo investigador en explicación a EL DIARIO.


El apthapi es un ritual milenario andino cuya práctica, más allá de desaparecer, sigue vigente y fue sobredimensionado por su carácter recíproco.


Martín Céspedes dice que “el apthapi es la palabra que mejor define el espíritu de Bolivia, comparten la riqueza de los más antiguos mitos y leyendas, así como las historias urbanas y contemporáneas que cada día se van tejiendo”.


UNA EXPERIENCIA


Un grupo de investigadores del Centro Boliviano de Investigación y Acción Educativas (CEBIAE) se trasladó hacia la comunidad de Aguallamaya, municipio de Jesús de Machaca, para ser partícipe de tan sabrosa experiencia y de paso hacer un sondeo acerca de los saberes locales relacionados con la producción, formas de transformación, formas de preparación y los efectos en la salud de los alimentos que se consumen.


Recuperando los alimentos nativos, comunarios, alumnos, profesores, autoridades originarias y forasteros, se dividieron en cuatro grupos para debatir sobre los cuatro ejes del proyecto “Restableciendo el consumo de alimentos nativos”.


PRODUCCIÓN LOCAL


Los profesores Alberto Quispe y Sebastián Flores dirigieron el grupo dedicado a analizar la producción local de alimentos agropecuarios, entre ellos la papa, quinua, kañahua, habas y cebada. “Lo más interesante es que otros productos como la carne de oveja y de vaca no son para el consumo local, sino más bien para su comercio en la ciudad de La Paz”, explicó Alberto Quispe, profesor de la Unidad Educativa Calama.


“Azúcar, harina, fideos, arroz, son los víveres que llegan desde fuera y que también forman parte de la dieta diaria de la gente. No son impermeables del todo en sus hábitos alimenticios, pero todavía conservan como base los alimentos nativos”, explicó el profesor Sebastián Flores.
El Diario

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