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Quien no encaje en el perfil del empleado público será alejado

27 de Julio de 2009, 05:16


La Paz - Bolivia.- El servidor público que se busca formar en la Escuela de Gestión Pública Plurinacional (EGPP), según el nuevo perfil del empleado público elaborado por el Ejecutivo, debe ser eficiente y eficaz, solidario, honesto, creativo, proactivo, no discriminador, facilitador y, sobre todo, “comprometido con el cambio” que impulsa el Gobierno del presidente Evo Morales.


El director nacional de Gestión Pública y ex constituyente del Movimiento Al Socialismo (MAS), Raúl Prada, afirmó que “se dará oportunidad a todos”, pero los que no encajen en el nuevo modelo de administración del aparato estatal, “obviamente”, no podrán ser parte de él, “porque no será un espacio de privilegios personales”.


“Necesitamos servidores públicos que realmente respondan a esta revolución cultural de las conductas y comportamientos, y en ese sentido hay que abrirse al conjunto de la población”.


Además, “no debe ser soberbio sino humilde”, según un borrador de las Normas Básicas del Servidor Público al que tuvo acceso La Prensa. En este documento se señala que la transformación del recurso humano es el factor importante para plasmar la “descolonización” de la administración.


No obstante, no hace énfasis en el mejoramiento de los conocimientos, capacidades y aptitudes de los funcionarios para mejorar la eficiencia de la gestión, sino en el cambio de conductas y comportamiento.


Esta reforma parte de un pesimista diagnóstico del funcionario público elaborado por el Órgano Ejecutivo, según el que el servidor es ineficiente, flojo y ocioso, burócrata, especializado sólo en un área, discriminador, descortés, corrompible y sin iniciativa.


Así, en la nueva concepción de gestión y administración pública, “la formación y capacitación del funcionario estatal son fundamentales para lograr un cambio en sus comportamientos que actualmente son cuestionados por la sociedad civil”.


El 15 de julio, el Gobierno aprobó el Decreto Supremo 212 que da paso a la creación de la EGPP, que reemplazará al Servicio Nacional de Administración de Personal (SNAP). En esta entidad serán capacitados más de 11.000 empleados del nivel central de gobierno, cifra que no incluye a trabajadores de prefecturas, alcaldías y órganos Legislativo y Judicial.


Su principal objetivo es “descolonizar” la administración de las instituciones estatales e implementar las determinaciones de la nueva Constitución Política del Estado (CPE). Este nuevo paradigma del manejo del aparato estatal, plurinacional y comunitario estará respaldado por una normativa legal.


Para el oficialismo, “descolonizar” representa “cambiar el pensamiento” del empleado que supuestamente está atrapado en la redes del neoliberalismo.


El viceministro de Educación Superior, Diego Pari, explicó que el primer principio que marca el perfil del servidor público es, “como su nombre lo dice, el de servir al pueblo y no servirse de él”, además de ser transparente, honesto, solidario, que su trato sea igual para el ciudadano que viste traje y corbata como para el que viste un poncho.


Diagnóstico


Prada plantea tres visiones del actual empleado del Estado. La primera apunta a uno especializado en sus funciones y que no responde a otras responsabilidades, normativo, regulativo y burocrático que está detenido en la administración de las normas que terminan obstaculizando el proceso de la gestión y la ejecución.


Lo que se busca es transformarlo en uno altamente creativo. “Tiene que estar comprometido con el cambio, que sea un gran actor y promotor del cambio y las transformaciones; un diseñador de normas, no un administrador de normas, de las nuevas normas que derivan de la Constitución; tiene que ser un articulador de los distintos niveles de especialización más que un especialista; que permita la rotación y el manejo más amplio de la complejidad del aparato público”.


La segunda idea que se tiene es la de un funcionario flojo e ineficiente, a quien no le interesan los resultados sino solamente cumplir sus horas de trabajo a cambio de un salario, y, la tercera, es la de un empleado corrupto que recibe prebendas y que está vinculado a círculos de influencia y clientelismo.


“Nuestros funcionarios siempre han sido ligados a la corrupción, entonces, la transparencia y la lucha contra la corrupción tienen que formar parte de la gestión pública y eso implica no solamente un estricto control interno y externo y un control social, sino una revolución cultural de las conductas y comportamiento del servidor”.


El presidente Morales, en la evaluación de su tercer año de gobierno, expresó su molestia por los casos de corrupción e irregularidades detectados entre los empleados estatales, aunque el caso más sonado, el de Santos Ramírez en Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), no atañe a un funcionario de carrera, sino a un político del MAS colocado en la Presidencia de la petrolera estatal sin estudios ni conocimientos del sector energético.


La Escuela de Gestión Pública comenzará a funcionar en septiembre. Los primeros en acceder serán los actuales funcionarios del Gobierno y se tiene previsto el ingreso posterior de los empleados de otras reparticiones estatales descentralizadas, desconcentradas, empresas estatales y otros niveles.


Raúl Prada dijo que un cambio importante en la gestión pública se podrá ver en cinco años de formación. Hasta entonces se podrá hacer una evaluación y para ello una ley de gestión pública establecerá los métodos e instrumentos de medición del desempeño de los trabajadores.


Capacitación en idiomas


El Servicio Nacional de Administración de Personal (SNAP) este año implementó el programa de “descolonización” de enseñanza de lenguas nativas que será la base para la nueva Escuela de Gestión Pública Plurinacional (EGPP) y capacitó a cerca de 3.500 funcionarios del Gobierno que ya cursaron el primer nivel en el aprendizaje del aymara y el quechua.


El director de esa entidad, Iván Iporre, informó que son 46 profesores de esos dos idiomas los encargados de los talleres.


El vicepresidente Álvaro García Linera, anunció el martes de la pasada semana que la EGPP dará prioridad a la enseñanza de lenguas nativas. La Constitución Política del Estado, promulgada el 7 de febrero de este año, reconoce 36 lenguas nativas y establece la obligatoriedad del manejo de al menos una por los funcionarios públicos.


Según Iporre, además de este programa se implementaron las Escuelas de Gestión Pública Interculturales (EGPI) en varios municipios del país donde se llegó con propuestas de temas básicos sobre gestión pública.


El SNAP tiene en funcionamiento 30 de estas escuelas (ver infografía en la página 5) y otras tres departamentales en Pando, Oruro y Cochabamba, en las que no sólo participan empleados públicos, sino también líderes y dirigentes de organizaciones sociales y la sociedad civil.


Evo Morales y Álvaro García asistirán a la Escuela, pero para enseñar


El presidente Evo Morales y el vicepresidente Álvaro García Linera asistirán a la Escuela de Gestión Pública Plurinacional, pero no para ser capacitados, sino para transmitir sus conocimientos “sobre cómo hacer una buena gestión pública”.


Esta información fue dada a conocer por el viceministro de Educación Superior, Diego Pari, quien en entrevista con La Prensa dijo que ambas autoridades del Estado enseñarán “cómo se hace una gestión eficiente, eficaz y transparente” en función de su experiencia en tres años de gobierno.


La autoridad hizo este anuncio a raíz de las críticas de los opositores acerca de que Morales y García Linera deberían ser los primeros en aprender lenguas nativas en la Escuela de Gestión Pública porque ninguno de ellos, supuestamente, habla ni aymara ni quechua u otra lengua originaria.


“En algunos medios indicaron que el Presidente y el Vicepresidente tendrían que ir a aprender a la Escuela (de Gestión Pública); (los dos) sí van a ir, pero a enseñar a todos los servidores y servidoras públicos y a quienes no lo sean y quieran capacitarse”.


Una de las primeras clases que se dictarán en esta institución será el aprendizaje de una de las 36 lenguas nativas que se reconocen en el Estado plurinacional.


La nueva Constitución Política del Estado señala que son lenguas oficiales del país el aymara, araona, baure, bésiro, canichana, cavimeño, cayubaba, chácobo, chimán, ese ejja, guaraní, guarasu’we, guarayu, itonama, leco, machajuyai-kallawaya, machineri, maropa, mojeñotrinitario, mojeño-ignaciano, moré, mosetén, movima, pacawara, puquina, quechua, sirionó, tacana, tapiete, toromona, uru-chipaya, weenhayek, yaminawa, yuki, yuracaré y zamuco.


La misma norma indica que el Gobierno central y los gobiernos departamentales deben emplear al menos dos idiomas oficiales: castellano y otro propio de la región.


Capacitación en idiomas


El Servicio Nacional de Administración de Personal (SNAP) este año implementó el programa de “descolonización” de enseñanza de lenguas nativas que será la base para la nueva Escuela de Gestión Pública Plurinacional (EGPP) y capacitó a cerca de 3.500 funcionarios del Gobierno que ya cursaron el primer nivel en el aprendizaje del aymara y el quechua.


El director de esa entidad, Iván Iporre, informó que son 46 profesores de esos dos idiomas los encargados de los talleres.


El vicepresidente Álvaro García Linera, anunció el martes de la pasada semana que la EGPP dará prioridad a la enseñanza de lenguas nativas. La Constitución Política del Estado, promulgada el 7 de febrero de este año, reconoce 36 lenguas nativas y establece la obligatoriedad del manejo de al menos una por los funcionarios públicos.


Según Iporre, además de este programa se implementaron las Escuelas de Gestión Pública Interculturales (EGPI) en varios municipios del país donde se llegó con propuestas de temas básicos sobre gestión pública.


El SNAP tiene en funcionamiento 30 de estas escuelas (ver infografía en la página 5) y otras tres departamentales en Pando, Oruro y Cochabamba, en las que no sólo participan empleados públicos, sino también líderes y dirigentes de organizaciones sociales y la sociedad civil.


El proceso de transformación del funcionario


La implementación de un nuevo modelo de gestión pública a partir de una visión descolonizadora implica tener un nuevo tipo de perfil del servidor muy distinto al actual que es cuestionado por la sociedad.


Perfil del actual funcionario:


Ineficiente


Flojo y ocioso


Burócrata


Especializado sólo en un área


Discriminador


Descortés


Corrompible


Sin iniciativa


El perfil del nuevo servidor público:


Eficiente y eficaz


Solidario


Honesto


Creativo y proactivo


No discriminador


Facilitador


Intercultural y plurilingüe


Comprometido con el cambio/ Fuente: entrevistas


Opiniones


Óscar Vargas


Sociólogo


“Es muy difícil cambiar la mentalidad del funcionario público, porque éste siempre va a expresar la propia naturaleza del Estado. Nos guste o no, Bolivia es un Estado de carácter capitalista y este tipo de Estado tiene la tendencia de producir, generar determinado tipo de burocracia, un determinado tipo de funcionario estatal, donde se arraiga una serie de actitudes, comportamientos que no pueden ser revertidos con buenas intenciones.


Mientras no cambie este Estado, obviamente ese funcionario va a seguir reproduciendo la naturaleza de ese Estado. Consiguientemente, cualquier afán de profesionalización o formación no resultará.


El problema está en que hay una errada lectura de la realidad social del país. Mientras este Gobierno vea que los problemas son de orden étnico, cultural o de dependencia colonial y no visibilice que son, esencialmente, de dependencia económica, de relaciones de explotación, de pobreza, de productividad de la propia sociedad, nunca va a poder solucionarlos.


El Estado plurinacional considera que el elemento central, que el verdadero gran problema de este país es el cultural, cuando en realidad el problema radica en lo económico”.


René Trieno


Sociólogo


“Es fundamental la capacitación y preparación de los funcionarios en distintos temas, pero no es suficiente trabajar sólo sobre los recursos humanos, sino se requiere trabajar sobre la estructura de la administración pública que muchas veces tiene una estructura anacrónica, vertical y sin la participación de los recursos humanos.


Son importantes los principios de la nueva Escuela (de Gestión Pública Plurinacional como la gestión comunitaria, interculturalidad y plurilingüismo, descolonización o transparencia), pero no son suficientes porque si se trata de modernizar las administración pública, de hacerla eficiente, se requiere fortalecer las capacidades técnicas de los empleados, además de poder involucrarlos en la gestión misma.


Es necesario que haya todo un sistema que permita una actualización permanente de las capacidades, sistemas que pueden ser de capacitación en diferentes niveles que les permita estar actualizados en diferentes áreas.


Si no hay esto, van a persistir las falencias en la administración pública donde hay una serie de prácticas que hace que los funcionarios no tengan aprecio por la labor que realizan”.


Apuntes


El Gobierno aprobó un decreto para crear la Escuela de Gestión Pública Plurinacional.


Esta institución funcionará desde el mes de septiembre en todos los niveles del Estado.


Con el decreto, el SNAP desaparecerá y sus bienes pasarán a la Escuela de Gestión Pública.
La Prensa


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