Tweet

Según trabajadoras sexuales, 100 salas de masaje reclutan menores

28 de Octubre de 2009, 04:12


La Paz - Bolivia.- Lily C., representante de las trabajadoras sexuales de La Paz y El Alto, denunció que unas 100 salas de masajes clandestinas en ambas ciudades reclutan a colegialas de establecimientos públicos y privados.


La denuncia de la dirigente es investigada por la división de Trata y Tráfico de Personas de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC).


Lily C. explicó a La Prensa que, desde hace dos años, estos locales operan en diversos puntos de la ciudad de La Paz donde las menores son retenidas y coaccionadas por los proxenetas.


Otros sitios donde las jóvenes son contactadas son las agencias de empleo y modelaje.


La representante del sector señaló que lo alarmante es el número de menores víctimas de explotación sexual y comercial que en las dos últimas gestiones se triplicó y calcula que actualmente hay más de 500 de ellas en esta condición.


“Antes había menores, pero eran contadas y muy cotizadas, pero en los últimos 12 meses este número se ha incrementado”.


Estas jovencitas prestan sus servicios en salas de masajes, lenocinios y hasta en cafés internet. “Son explotadas y violadas por los propios propietarios”.


Los sitios en los que principalmente se asientan estos locales son las avenidas Manco Kápac, Buenos Aires y América, así como en las calles Figueroa y Max Paredes.


“Algunas trabajan durante el día, otras por las noches, y para atraer a sus clientes utilizan trajes de baño muy provocativos y, en algunos casos, hasta se exhiben semidesnudas”.


De acuerdo con la denunciante, hasta 2002 funcionó una División de Matrículas, dependiente de la desaparecida Policía Técnica Judicial (PTJ), donde se normaba esta actividad, sólo se permitía el trabajo de mayores de 18 años, pero que tras su desaparición los proxenetas proliferaron en el eje del país.


Francis, otra de las líderes de la organización de trabajadoras sexuales, recordó que hace cuatro meses la Policía aprehendió a una proxeneta que reclutaba menores en El Alto y las trasladaba a Caravani, con jugosas ganancias.


El modus operandi de la acusada era ofrecer entre 400 y 500 bolivianos diarios a jovencitas que estudiaban en céntricos colegios de ambas urbes, además de un beneficio adicional semanal, alojamiento y alimentación.


Según Lily C., existen redes que desarrollan sus actividades en La Paz, El Alto, Oruro, Potosí y Cochabamba, donde escogen a las menores para explotarlas posteriormente.


De acuerdo con los registros de la Organización de Trabajadoras Nocturnas (OTN), existen 10.000 trabajadoras sexuales registradas en La Paz, de quienes 1.500 están en actividad.


En El Alto, las inscritas son 2.000, pero sólo 800 ejercen la actividad regularmente. La dirigente no pudo precisar el número de trabajadoras sexuales sin registro, entre ellas menores, que utilizan alojamientos y posadas.


El teniente coronel Adolfo Cárdenas, director de la división Trata y Tráfico de Personas de la FELCC de La Paz, confirmó el funcionamiento de locales clandestinos que reclutan a menores, pero que todos son objeto de investigación, y elabora un plan para clausurarlos definitivamente.


La autoridad explicó que los proxenetas incurren en el delito de explotación y contactan a las menores personalmente y mediante afiches que son colocados en puntos estratégicos.


La edad promedio de las muchachas es de 17 años. Cárdenas no precisó cuántas, pero dijo que la mayoría se dedica a esta actividad por voluntad propia, lo que dificulta las investigaciones de la Policía, que no puede actuar directamente.


Estos centros clandestinos abren sus puertas durante el día, por lo que se torna difícil para los padres de familia el control de las actividades de sus hijas.


Las autorizaciones


Desde 2001, el Servicio Departamental de Salud (Sedes) es responsable del control sanitario de las trabajadoras sexuales.


Lily C. protestó porque autoridades municipales periódicamente efectúan revisiones a los clubes nocturnos, sin tener potestad para hacerlo.


Exigen las libretas de salud expedidas por el Sedes, que certifican que la portadora no está afectada por infecciones de transmisión sexual o sida.


La OTN presentó en 2002 un recurso de amparo constitucional contra las alcaldías de La Paz y El Alto para que no interfieran sus actividades laborales.


“La verdad es que los funcionarios municipales vivían de nosotras. Nos exaccionaban”.


Pese a haber ganado el recurso judicial, guardias municipales de ambas urbes continúan las inspecciones a los locales donde actúan las trabajadoras sexuales, por lo que denunciarán públicamente estos casos.


Consultado sobre el particular, el intendente Augusto Russo, dijo que no puede emitir una opinión, pues previamente debe saber qué efectivos de la Guardia Municipal cometen, si es que lo hacen, tales excesos.


Las trabajadoras sexuales ofrecerán la próxima semana una conferencia de prensa para denunciar estos extremos.


Locales de “sexo express”, mimetizados en La Paz


Los locales de “sexo express”, conocidos como salas de masajes o clubes privados, se mimetizan en las calles céntricas de La Paz. Funcionan en edificios y hasta en galerías comerciales.


Una puerta de madera y un foco de color rojo o amarillo son la única señal. En el interior, entre cinco y diez jóvenes de entre 16 y 25 años hacen una improvisada pasarela. Así los clientes eligen a la muchacha con la que quieren mantener una relación ocasional.


Daniel F., propietario de uno de estos salones, informó a La Prensa que no admite a menores de edad y que cuenta con todos los documentos que respaldan legalmente sus actividades.


El servicio brindado durante media hora cuesta 50 bolivianos. De acuerdo con el propietario del establecimiento, la mayor parte de los locales de la competencia no cuenta con documentación en regla y en algunos casos ni siquiera cumplen con elementales normas sanitarias y de higiene.


“El nuestro es elegante. Tenemos una sala de recepción, salas privadas, baños y habitaciones, pero los centros clandestinos improvisan sus ambientes y están separados por mamparas de madera o cartón y no ofrecen ningún tipo de garantías ni seguridad”.


El costo de la atención varía de acuerdo con la ubicación del salón. Las empleadas de los locales situados en zonas populares cobran entre 20 y 50 bolivianos, pero en los barrios residenciales el precio más bajo es de 50 dólares.


Daniel F. explicó que las menores son mucho más rentables, sobre todo para el propietario, ya que al día “fichan” entre 20 y 25 clientes.


Seis años de reclusión


El artículo 318 del Código Penal establece que “el que mediante actos libidinosos o por cualquier otro medio corrompiere o contribuyere a corromper a una persona menor de 17 años incurrirá en privación de libertad de uno a siete años”.


La misma norma establece una sanción máxima de seis años si el menor corrompido es menor de 12 años, si la acción tiene fines de lucro y fuera llevada a cabo con violencia o coerción.


Proxeneta es la persona que para satisfacer deseos ajenos o para lucrar facilita o contribuye a la corrupción o prostitución de personas. Será recluido de dos a seis años. La pena será de ocho años si la víctima fuere menor.


Datos


Los proxenetas ofrecen ganancias y regalos a las menores para que se corrompan.


Se valen de anuncios que pegan cerca de establecimientos educativos fiscales y privados.


Algunas menores , según un jefe policial, ofrecen voluntariamente sus servicios sexuales.
La Prensa


 

Publicidad

Utiliza nuestro buscador

¿ No encontraste lo que buscabas ?

Entonces utiliza nuestro buscador...
Google

Ultimas noticias

Radio en VIVO

CHAT - Uniendo a más bolivianos en todo el planeta

Radio FmBolivia en Twtter

Radio FmBolivia en Facebook

Menu

Google+

Publicidad

La hora en Bolivia

Revisa tu Horóscopo...